Pantallas, cigarróns y peliqueiros: retrato íntimo de las figuras del Triángulo del Entroido

Peliqueiro en Laza. ©Iñaki Osorio.

Entre el infinito número de fiestas que pueblan la geografía de Galicia, el Entroido (Carnaval) es la más genuina. Muchos lugares conservan tradiciones y personajes ancestrales, pero seguramente en ninguno se sienta tanto el alma del carnaval como en el corazón de la provincia de Ourense y, en concreto, en las localidades de Laza, Verín y Xinzo de Limia. Por eso, si quieres vivir una verdadera catarsis carnavalesca y empaparte del espíritu más auténtico del carnaval gallego, viaja a cualquiera de estos pueblos y disfruta de sus rituales y personajes.

El ciclo festivo del carnaval comienza en fechas diferentes en cada lugar. Y, entre todos, el más madrugador es el de Xinzo de Limia. Junto al de Verín, goza del reconocimiento de Fiesta de Interés Turístico Nacional, y dura nada menos que cinco fines de semana. Has leído bien, sí: este año comienza el próximo día 19 de enero (Sábado del Petardazo) y termina el 17 de febrero (Domingo de Piñata).

En este periplo por el Triángulo del Carnaval de Galicia, te interesa conocer de antemano quiénes son las verdaderas estrellas de estas fiestas y el respeto que se merecen.

LAS PANTALLAS DE XINZO DE LIMIA

Las pantallas alegran el Entroido de Xinzo con su vistosidad y movimientos. © Iñaki Osorio.

Hablar de pantallas en Xinzo de Limia es adentrarse en el túnel del tiempo hasta el remoto origen de estas máscaras viriles y de vistosa indumentaria convertidas en el icono de la localidad. Las “pantallas” alegran la fiesta con el sonido de las campanillas que rodean su cintura y se abren paso entre la gente golpeando dos vejigas de vaca secadas e infladas que llevan en las manos.

Ojo con ellas, porque su misión es velar por que todo el mundo vaya disfrazado, y si te pillan sin disfraz es posible que te hagan pasar un momento por lo menos incómodo, además de obligarte a invitarles a unos vinos. Por no hablar del miedo que meten si se ponen a dar saltos en torno a ti emitiendo sonidos extraños.

La indumentaria —camisa y calzón largo blancos, capa roja o negra, pañoleta normalmente roja, polainas negras, zapatos negros y faja roja a la cintura, por encima de la que cuelgan las campanillas—, la propia pantalla (que es como se denomina su careta o máscara) y el ceremonial que acompaña al personaje es un valor inmaterial que no ha podido evitar la comercialización masiva de los ya comunes “disfraces” y máscaras de pantallas.

Pantallas, con las tradicionales vejigas de vaca hinchadas. ©Iñaki Osorio.

Aun y todo, se siguen confeccionando pantallas de forma artesanal y con escrupuloso respeto a la tradición, con cartón, papel de periódico, fieltro, engrudo de harina, agua y pintura. Tienen cara de diablo con cuernos y se hacen en una sola pieza, decorada con motivos astrales, que se encaja en la cabeza como si fuera un gorro rígido.

La tradición mandaque el personaje vista de forma elegante y también que no toque a las personas.  También que las pantallas solo pueden salir de día y, por supuesto, nunca quitarse la máscara. Lo ortodoxo es que tras ellas se oculten únicamente hombres, normalmente jóvenes, pero lo cierto es que los cambios culturales han incorporado, no sin reticencias, a las mujeres.

El gran momento para disfrutar de las reinas del carnaval de Xinzo de Limia es el Domingo Corredoiro (el anterior a los días grandes; en 2013, el 10 de febrero), cuando por la mañana, a eso de las 12:30 horas, hacen su primera aparición en el Entroido, e interpretan en la Plaza Mayor sus característicos bailes y saltos al son charangas y grupos de gaitas.

LOS CIGARRÓNS DE VERÍN

Cigarróns en el Entroido de Verín. ©Iñaki Osorio.

Otra figura de la iconografía del carnaval gallego es el cigarrón de Verín. No es nada fácil adoptar su personalidad, por otro lado, ya que la indumentaria pesa más de 25 kilos, entre el traje, las chocas (pequeños cencerros) y la máscara de madera. Por eso, el auténtico cigarrón debe estar en buena forma física, y por la complejidad del atuendo hasta necesitará ayuda para vestirse.

El origen de los cigarróns es tan incierto como el de las pantallas. Podrían ser reminiscencia de ritos prehistóricos; o podrían representar a los cobradores de tributos del conde de Monterrei, allá por el siglo XVI, en la comarca, aunque otras teorías los relacionan con los levantadores de la caza, debido a los cencerros que llevan atadas a la espalda en el cinto y con cuyo estruendo anuncian su presencia en las calles. La tesis más actual tiene que ver con la que defiende que muchos de los ritos y de los personajes hoy considerados carnavalescos e irreverentes en otro tiempo formaban parte de festividades religiosas.

La máscara del cigarrón está elaborada en madera de abedul y termina en una mitra de hojalata decorada con motivos de animales totémicos. Viste camisa blanca con corbata y una chaquetilla con galones y flecos, calzón corto blanco y medias blancas. Además de las chocas que hace sonar en sus bailes, saltos y carreras, el cigarrón lleva en la mano una fusta llamada zamarra, con la que llama al orden a los viandantes.

La estrella del carnaval de Verín era antiguamente una figura intocable, aunque sí estaba permitido insultarla.

LOS PELIQUEIROS DE LAZA

Peliqueiro en Laza. ©Iñaki Osorio.

Muy similares a los cigarróns, reciben su nombre de la piel de animal (pelica) que cuelga de la parte trasera de la máscara a modo de coleta, pero las diferencias son inapreciables para los no puristas.

Visten también camisa blanca, corbata y chaquetilla con galones y flecos que se ata con cintas de colores. El calzón blanco y corto, con pompones por su alrededor, a modo de volantes, se completa con las medias de encaje blancas, con ligas de colores, y los zapatos negros. Por encima de los calzones llevan una faja, roja o de otro color, rodeada por un cinto de piel del que penden seis chocas.

Los peliqueiros se desplazan en fila, corriendo a saltitos calle arriba calle abajo, abriéndose paso con la fusta y el sonido de sus chocas. Para verles en todo su esplendor, merece la pena acercarse a laza el Domingo de Carnaval por la mañana, cuando tiene lugar el llamado “Estreno de los peliqueiros”, a la salida de la misa, y el posterior reparto de “la bica del peliqueiro” en la Plaza de A Picota. Por la tarde, acompañan a las carrozas carnavalescas en su desfile.

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Hay 2 comentarios

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