Engendros en el castro de Baroña

Panorámica del castro de Baroña, en la que se observan las dos murallas del poblado.
Me llevé dos impresiones del castro de Baroña (Porto do Son, A Coruña). Por un lado, la admiración ante un lugar que destila primitivismo. No solo porque estamos hablando de un poblado que data de la Edad del Hierro, sino por su ubicación, en una pequeña península pedregosa —Punta do Castro— que acentúa todavía más su arcaicismo; por su enorme playa, que sería totalmente salvaje si no fuera por la insólita presencia de una gran casa; y por estar situado, en fin, en un paraje aislado de urbanizaciones y carreteras, en el que la acción conjunta del mar y del viento ha ido esculpiendo a su capricho las rocas.
Esa es la primera y muy grata impresión que se obtiene con la visión panorámica del castro, y que se acrecienta al acercarse por el foso defensivo a este antiguo poblado en el que se observan dos murallas, una puerta de entrada al recinto de las viviendas, y la acrópolisis.
Acrópolis, con el recinto de construcciones de planta redondeada u ovalada en primer plano.
¿Cómo es posible que un enclave arqueológico de estas características, el mejor ejemplo de castro marítimo conservado en Galicia, no fuera declarado bien de interés cultural hasta el año pasado?
Sin duda, ha debido de deteriorarse lo suyo por esa falta de protección. Se trata de un castro que recibe anualmente la visita de unas 100.000 personas, por lo que urge que su explotación turística sea sostenible. Probablemente haya que mejorar la accesibilidad y hacerla respetuosa con el entorno natural, pero también regular el flujo de visitantes.
El castro de Baroña y la playa de Area Longa, un enclave completamente aislado.
Pero en esta tarde de sábado del mes de octubre, en la que apenas dos parejas de excursionistas transitan por el castro, lo que en realidad me causa preocupación —y ésta es la segunda impresión, la no grata—, son los engendros que algunos visitantes levantan aquí y allá, apilando piedras de distintos tamaños.
¡Por favor! ¿Pero es que no nos podemos estar quietecitos y dejar de intervenir en los lugares allá donde vamos? ¿Es que la depredadora mano humana tiene que venir a redibujar el paisaje que crea la propia naturaleza sin que nadie haga nada para evitarlo?
Una muestra de la creatividad humana en el castro de Baroña.
Algunas de esas piedras, las llamadas coidos, se han redondeado, movidas por el mar, por el roce entre ellas, en un proceso que ha durado miles de años, tienen su función y lo lógico es que permanezcan en el lugar al que pertenecen.
¿Os imagináis lo que podría suponer que se extendiera la moda de que cada visitante dejara su huella levantando un pináculo de esos? Por mi parte, derribé todos los que encontré.
Imagen en la que se aprecia la segunda muralla y la puerta de acceso al recinto habitado del castro de Baroña.

Por eso, antes de que necedades de este tipo acaben degradando el valor histórico y cultural del castro de Baroña, me parece imprescindible que se advierta claramente en unos letreros informativos de que está prohibido jugar a los escultores o a las casitas.

Bastaría, quizás, con decir “deja las piedras en el lugar donde se encuentran, para que nadie pueda decir que todo aquí era armónico hasta que tú llegaste”.

Un poquito de respeto para el patrimonio cultural gallego, por favor.

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Edurne Baines
Soy periodista. Cofundadora y directora de la editorial Belagua. Trabajo en proyectos editoriales centrados en la comunicación turística de Galicia, y desarrollo tareas editoriales, de comunicación y de creación y gestión de contenidos para todo tipo de publicaciones. Soy navarra, vivo en Vigo y adoro Galicia.

Hay 7 comentarios

  1. Sole dice:

    Edurne, leí tu post desde el muro de Mercedes y me confundí pensando que era de su autoría. Reitero mi agradecimiento por escribirlo. Hay que difundir que es una práctica infame.

    • Pues me alegra saber, Sole, que se hará expresa mención al tema de las piedras, porque doy fe de que a mí esos monigotes (me gusta cómo los llamas), me indignaron; me parecieron incluso una burla al significado y al valor histórico del castro. Un saludo!

  2. Sole dice:

    Llevamos años luchando con esa costumbre. Se ha mezclado todo, es cierto que cuando haces senderismo, agregas una piedra sobre montículo que ya hay, para que los que vienen luego no se pierdan, pero ésto es vandalismo.
    Yo he llegado a pelearme con gente que arrancaba literalmente del yacimiento, piedras para construir lo que algún flipado llama montes de energía. El actual arqueólogo al frente de la nueva etapa de excavación y puesta en valor tiene previsto una cartelería explicativa del Castro, y el aviso expreso de que no se pueden construir mas monigotes de éstos. De todas formas por mientras, es bueno que se diga y se difunda. Muchas gracias por tu post Mercedes. Un beso

  3. Susana Otero dice:

    Interesante la visión sobre el Castro de Baroña descrita en este post.

    La verdad es que da la impresión de que en el pasado, poco se ha hecho por conservar y dinamizar este yacimiento como destino turísitico a pesar de su gran potencial (aún así es el segundo castro más visitado de Galicia; el primero es el Castro de Santa Tegra).

    Hoy por hoy, tengo constancia de que se ha estado trabajando (y se continúa) en conseguir hacer de éste un completo recurso turístico.
    Si comparamos las fotos del Castro con las de hace unos años, se aprecia la nueva zona de excavación y reconstrucción, no sólo de algunas casas, si no de las murallas y otras zonas. Este trabajo se ha estado haciendo bajo la supervisión de un experto arqueólogo, seguramente cuidando el equilibrio y respetando la identidad del yacimiento al máximo.
    Sé tambien que desde el Concello de Porto do Son y la Secretaría Xeral para o Turismo se han estado impartiendo unas jornadas de formación para personal del sector turístico, centradas en poner valor y sensibilizar a los visitantes de su importancia como recurso cultural y natural.
    Todas estas actividades (excavaciones, jornadas de formación, previsión de mejoras en la infraestructura, o la renovación del centro de interpretación) forman parte de un proyecto que se llama “Plan de difusión Castro de Baroña” del que se puede encontrar información en internet.

    Como vecina, y como persona concienciada que aboga por el respeto, valor y cuidado, agradezco que por fin exista un plan y confío en que ponga en el justo valor que merece, al Castro de Baroña y también desapruebo esas malas prácticas (como jugar con las piedras al rockbalancing).

    Siento haberme extendido tanto. Saludos a todos!

    • Gracias por aportar tu información, Susana. Estoy segura de que las administraciones responsables de la protección del castro van a poner todo el cuidado en su tarea. Nada nos agradaría más a todos los gallegos que sentirnos orgullosos de cómo luce nuestro patrimonio, y no sentir vergüenza por que a estas alturas ocurran cosas como esas. Un saludo!!

  4. Efectivamente, estuve el pasado mes de octubre y quedé estupefacta de la barbaridad de figuritas que habian hecho. Parecía una imitación del museo de Man de Camelle. Lamentable pero ahí está. un bico

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